Pensamiento: La Sabiduría de Salomón

Mientras el rey estaba en Gabaón se le apareció en sueños el Señor: “Pide lo que quieras que yo te de”, dijo el Señor a Salomón (1º de Reyes 3:5)

Si el Señor nos dijera eso a nosotros, ¿Qué pediríamos?. Si alguien nos prometiera que cualquier cosa que pidiéramos nos sería concedida, ¿cuál seria nuestro verdadero deseo?, ser más ricos, ser mas guapos, tener mucho poder, etc.

Salomón amaba al Señor, dice la Santa Biblia en 1º de Reyes 3:6-10: “Y Salomón dijo: tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no se como entrar ni salir.
Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
Da, pues a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.”

Para éste joven tan fuera de lo común, lo más importante no eran sus deseos personales sino la necesidad que sentía de cumplir la tarea que Dios le había encomendado.
Fijémonos que pidió a Dios dos cosas. Primero, quería un corazón capaz de entender a su pueblo y sus problemas. Quería ser capaz de sentir como ellos sus necesidades. Luego pidió discernimiento para juzgar. Salomón quería algo más que un conocimiento superficial; quería capacidad para usar su sabiduría en juzgar y resolver los problemas correctamente.
Creo que ninguno de nosotros probablemente seremos llamados por Dios para reinar sobre un país, pero sí somos llamados a servir a Dios de todo corazón. Procederemos sabiamente cuando reconozcamos nuestra necesidad y pidamos a Dios el don de la sabiduría. Necesitamos amor hacia la gente y sabiduría para discernir qué es lo correcto.
A Dios le agradó la oración de Salomón, y le concedió lo que pedía. Veamos lo que le dice Dios en 1º de Reyes 3:11 y 12 “Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú”.

Loli Ramírez

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