Libro de Ester.
La mayoría de los humanos pensamos antes de todo en el YO. Primero yo, más tarde yo, y si puede ser más tarde, también yo.
Se nos dice que la conservación de uno mismo es una de las fuerzas más poderosas de la vida.
Muchos orientan su vida por el refrán que dice PRIMERO MIS DIENTES QUE MIS PARIENTES. Y sin embargo nos emocionan las historias de heroísmo. Honramos a los que arriesgan su vida por salvar a otros, y los condecoramos.
Muchos países están llenos de monumentos levantados a grandes héroes que dieron sus vidas por el país en el que nacieron. Dieron sus vidas por la libertad. Sucede así en Los Estados Unidos de América. Un país al que personalmente admiro.
La historia de la reina Ester es la historia de una joven judía que arriesgó su propia vida para salvar a su pueblo.
Pensemos en nuestra vida como algo que podemos sacrificar. ¿Estaríamos dispuestos a entregarla para servir a Cristo? Que el Señor nos ayude a entregarle a El toda nuestra vida a su servicio como lo hizo Ester, estando dispuesta aún a morir por su pueblo. Por eso hoy, me gustaría escribir sobre ella, una joven que estuvo dispuesta al sacrificio.
Dice la Biblia que Ester era huérfana (Ester 2:7) y los huérfanos solían estar privados de amor y protección. Mardoqueo, un primo suyo, cumplió con su obligación de familiar recogiéndola y dándole un hogar. Mardoqueo era un hombre de cierta importancia, pues vivía en el palacio de Susa residencia real. Por una serie de circunstancias Ester llegó a un puesto prominente. Veamos como realizó Dios este cambio. El rey Asuero gobernaba un gran reino de ciento veinte provincias. Sus dominios se extendían desde la India hasta Etiopía (versículo 1 del capítulo 1). Asuero es conocido en la historia como Jerjes. Fue el poderoso monarca que con una flota de mil doscientos barcos y más de un millón de hombres hizo una guerra contra los griegos. Cruzo el HELESPONTO por un puente de barcas, derrotó a los espartanos en el paso de las Termópilas e incendió a ATENAS en lo que parecía una victoria evidente.
Pero una pequeña flota griega destrozó su armada mediante bolas de brea encendida impulsada hasta las naves persas. Al cortarse su línea de abastecimiento Jerjes tuvo que retroceder.
CONTINUARÁ…….
Loli Ramírez