¿Cómo frustrar los ataques de Satanás? John Piper.

Transcripción.

“La Estrategia de Satanás y tu Defensa”. Devocional por John Piper.

       “Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al
acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero resístanlo firmes
en la fe”. 1 Pedro 5:8-9.
Los dos grandes enemigos de nuestra alma son el pecado y Satanás. Y el
pecado es el peor enemigo, porque la única forma en que Satanás puede
destruirnos es llevándonos a pecar y evitando que nos arrepintamos. Lo único
que nos condena es el pecado no perdonado. No Satanás.
Dios puede darle suficiente correa para maltratarnos, como hizo con Job,
o incluso para matarnos, como hizo con los santos de Esmirna (Apocalipsis
2:10); pero Satanás no puede condenarnos ni robarnos la vida eterna. La única
forma en que él puede finalmente perjudicarnos es influyendo en nosotros para
que pequemos y evitando que nos arrepintamos. Que es exactamente lo que él
pretende hacer.
Entonces, la principal labor de Satanás es defender, promover, ayudar,
excitar y confirmar nuestra inclinación al pecado. Y apartarnos de la fe y del
arrepentimiento. Vemos esto en Efesios 2:1-2: “Ustedes estaban muertos en
sus delitos y pecados en los cuales andaban en otro tiempo… según el príncipe
de la potestad del aire”. El pecado “está de acuerdo” con el poder de Satanás
en el mundo. Cuando provoca el mal moral, es a través del pecado. Cuando
pecamos, nos movemos en su esfera. Nos ponemos de acuerdo con él. Cuando
pecamos, le damos lugar al diablo (Efesios 4:27).
Lo único que nos condenará en el día del juicio es el pecado no
perdonado, no la enfermedad o las aflicciones, las persecuciones o las
intimidaciones, las apariciones o las pesadillas. Satanás lo sabe. Por lo tanto, su
gran enfoque no está principalmente en cómo asustar a los cristianos con
fenómenos extraños (aunque hay mucho de eso), sino en cómo corromper a los
cristianos con tendencias inútiles y malos pensamientos. Satanás quiere
sorprendernos en un momento en que nuestra fe no esté firme, cuando esté
vulnerable. Tiene sentido que lo mismo que Satanás quiere destruir también
sea el medio de resistir sus esfuerzos. Por eso Pedro dice: “Pero resístanlo
firmes en la fe” (1 Pedro 5:9). También es por eso que Pablo dice que el
“Escudo de la Fe” puede “apagar todos los dardos de fuego del maligno”.
(Efesios 6:16).
La forma de frustrar al diablo es fortalecer lo mismo que él más intenta
destruir: tu Fe.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *