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Una Historia Real Marzo 31, 2007

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UNA HISTORIA REAL.
 

         Quisiera contar una historia, de algo que me sucedió hace ya 4 años y medio.
         Era 31 de agosto, hacía 4 días que mis padres y yo habías regresado de un maravilloso viaje por Francia, viendo castillos, Normandía, etc. Ese mismo día habían llegado mi hermano y mi cuñada de un viaje a Alemania, y estábamos mirando las cosas que habían traído de recuerdo, los regalitos que nos habían dado y todo eso, era un tiempo maravilloso y nada hacía presagiar lo que iba a pasar unos minutos después.
         Salí a buscar a mi padre, que estaba en el garaje, para avisarle de algo, lo cual, no recuerdo, pero por alguna razón, di media vuelta y volví a casa. Vivo en una comunidad de vecinos con jardín, piscina, en las zonas comunes. Abrí la puerta para entrar al jardín, y poder llegar a mi casa, que está unos metros más arriba de la puerta de entrada. Entré y sólo pude observar inmóvil como el perro del vecino, un stafford americano, venía a por mí. No pude hacer nada puesto que es un pasillo y el perro ya estaba encima mía. Yo no me lo podía creer. Se abalanzó sobre mi pierna izquierda, justo detrás de la rodilla, pero no me pudo sujetar, supongo que por el pantalón, aunque no se si lo que pretendía era sujetarme o tirarme al suelo. Cuando me soltó la pierna, me fue al brazo derecho a una velocidad alucinante, yo no podía hacer más que gemir y mirar a mis vecinos alrededor, los cuales salieron corriendo despavoridos a mirar desde lejos, no me lo podía creer, yo con una bestia enorme mordiendo mi brazo y mis vecinos mirando todo desde otro lado, metidos en sus casas. Yo no pretendía que hicieran algo con el perro, pero que por lo menos hubiesen ido a pedir ayuda.
         La dueña del perro estaba a mi lado, pegándole con una manguera, pero eso sólo hizo que el perro se enfureciera más. En ese momento, el Señor me dio fuerzas, y como siempre digo, mandó a sus ángeles a protegerme, porque en ese preciso momento, levanté al perro del suelo, mientras me mordía, y crucé todo un césped hasta la piscina, el perro colgando con mi brazo en sus fauces y golpeándose contra mi cuerpo, llegué a la piscina y me tiré, sin pensármelo dos veces. Hay algo gracioso en todo esto, que es gracioso después de haberlo pasado todo, y es que antes de tirarme, me quité las zapatillas, las lancé con los pies, que nadie me pregunte el por qué, porque yo no lo se, supongo que nunca me bañaba en la piscina con zapatillas, fue una reacción.
         Una vez dentro del agua, el perro me observaba desde fuera, corriendo de un lado a otro intentando cogerme otra vez, era angustioso. Si y digo que estaba fuera, porque al ver mis intenciones de tirarme al agua, me soltó, para que luego digan que estos perros no saben lo que están haciendo cuando atacan. Durante todo el tiempo que duró esto, la dueña no cogía al perro, porque le daba miedo, ¡Su propio perro le daba miedo! La única personita que hizo algo, fue el sobrino de la dueña, que fue a llamar a su tío para que viniera a buscar al perro, ese niño, yo creo que por aquel entonces tendría unos 8 años, y fue el único que realmente hizo algo.        
         Mientras todo esto pasaba, mi familia estaba ajena a todo lo que estaba sucediendo, debido a que, en este jardín siempre los niños están gritando, y mis gemidos, pues no eran gritos en realidad, era algo extraño que no puedo describir. Mi madre se asomó, pero de lejos no ve bien, y le dijo a mi hermano: ¡Mira el perro suelto!, ¿quién está en la piscina? Mi hermano se asomó y le dijo que era yo. Mi familia no podía imaginar lo que había pasado minutos antes, ya que mi madre creía que yo me había tirado al agua para huir del perro, pero no que me había mordido. Mi madre y mi hermano querían salir a socorrerme, pero la dueña del perro le gritaba insistentemente que no saliera, ya que sabía perfectamente que su perro iría a por mi madre también. Pasaron por lo menos 5 minutos hasta que llegó el dueño del perro, y se lo llevó. Fue ahí cuando mi madre pudo salir a buscarme y yo pude salir de la piscina. Mi madre al verme el brazo casi le da algo, no se lo podía creer. Yo intentaba tranquilizarla ya que ella padece de tensión alta.
         Una vecina, la madre del niño que avisó al dueño, me hizo la primera cura, me puso Betadine y me vendó todo el brazo, que estaba destrozado. Mientras me curaban el brazo, mi madre corrió despavorida a buscar a mi padre, que venía de camino del garaje. Mi padre volvió atrás a buscar el coche y llevarme con urgencia al hospital. Cuando llegó con el coche, algunos de los surferos que nos conocen y se enteraron de forma rápida lo q me había sucedido, se empezaron a ofrecer para llevarme al hospital, pero me llevó mi padre, ellos me tiraron un par de toallas ya que yo estaba empapada de arriba abajo.
         De camino al hospital, la gente no se apartaba de la carretera, ni con luces, ni indicadores, ni señales, nada. Pero conseguimos llegar al hospital. Se me estaban agarrotando las manos, y yo pensaba que me estaba quedando sin movilidad en mi brazo derecho, pero una vez en el hospital me fueron tranquilizando, me pusieron calmantes y se me fue pasando. Era por los nervios.        Después de 17 días de hospital, dos operaciones, curas diarias en mi brazo, y luego en el muslo, ya que me hicieron un injerto de piel, porque me faltaban partes de mi brazo, y un sin fin de medicamentos, pude volver a casa. Durante esos días de hospital recibí más de 100 visitas, sin repetir, jeje. Si pongo las que repitieron, llegarían a 200. Sentí el apoyo de todos ellos y les estoy enormemente agradecida.  A Dios en primer lugar, porque me ayudó en todo momento, me indicó lo que debía hacer y puso a todas las personas a mi lado en el hospital, a mi familia por estar conmigo día y noche, y mi hermano mayor, desde Barcelona, pues también me brindó todo su apoyo y amor, a mis cuñadas y sus familias, pues también se portaron de maravilla, abuela, primos, amigos, etc. Muchas gracias por todo.
         La conclusión de todo esto, es que las cosas pasan por alguna razón, y si el Señor lo permite es por algo. No volvería atrás en el tiempo para que no pasara. Le doy muchas gracias a Dios por la fuerza que me dio y porque no fue nada más grave. Puedo mover mi brazo sin problemas y lo que tengo, pues son 3 cicatrices, pero lo importante, estoy viva y tengo mi brazo. Y sobre todo tengo al Señor y a mi familia, a los que amo con locura. Gracias a todos.

Dácil

La Primavera Marzo 29, 2007

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LA PRIMAVERA
 

¡Cuánto me encanta,

la linda primavera!

Porque los pájaros cantan

Y se ve mejor las estrellas

Ya que las nubes se apartan

Y el frío se aleja.

El sol con sus rayos de luz

Abren las  flores más lindas

Transforma el cielo gris en azul

Porque así, Dios, son tus maravillas.

Los campos verdes

Apetecen ver

Porque mirando todo, perpleja

Valoro tu grandeza

Y todos te agradecemos

Que hayas hecho todo tan perfecto.

Perdona al incrédulo

Que no te reconoce como Dios

Ni  valora lo que has hecho

Descuidando, además, tu creación

Y el universo.

Por: María del Carmen Torres M.
De su libro “Expresión de un sentimiento Cristiano”.

Anuncios Marzo 18, 2007

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Queremos informar que a partir del 22 de marzo de 2007 se reanudan las Reuniones de Señoras. 

Este jueves 22 de marzo se llevará a cabo una exposición sobre “La Familia” a cargo de Dña. Ramona Portal, Licenciada en Ingeniería Agrónoma. La reunión será a las 18:00 en la iglesia.

Más información sobre las reuniones de señoras en “Horario”.

Cordiales saludos

Jesús el Lucero Marzo 3, 2007

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JESÚS, EL LUCERO

 

Jesús, el lucero

De cada corazón,

La esperanza viva

De todo pecador.

 

En la oscuridad de la tribulación

Muy adentro de nosotros

Brilla la luz del Señor

Para guiarnos en el camino

Con su maravillosa protección.

 

Es como caminar por la arena

Al lado de nuestro Dios

Y preguntar: ¿Quién deja

Las pisadas, cuando tengo problemas?

Dios se aleja cuando sufro dolor?

Pero miro y solo veo unas huellas

Es Jesús, quien las deja en la arena

Pues en brazos te lleva

Cuando pasas por problemas.

 

¡Cuán grande es su amor!

Pues nunca nos deja solos

Cuando lo pasamos bien o peor,

Es Jesús un gran tesoro

Porque es Dios y Salvador.

 

No debemos olvidarnos

De todo lo que Dios nos ha dado,

Ni pensemos de Él

Como piensan nuestras malas mentes

Sino con los ojos de fe,

Para saber mejor obedecer

A nuestro Dios amado.

 
Por: María del Carmen Torres M.
De su libro “Expresión de un sentimiento Cristiano”.