Actualizaciones Noviembre 18, 2008
Escrito por info en : Información General , escribe un comentarioPor si fuera de su interés, ha sido actualizada la página de “¿Qué hacemos?”.
Para cualquier sugerencia o comentario no duden en ponerse en contacto con nosotros, por medio del correo electrónico, del teléfono de contacto o correo postal.
Muchas gracias
DTR
QUEJAS DE DIOS Noviembre 16, 2008
Escrito por info en : Información General , escribe un comentarioQUEJAS DE DIOS
Me llamas Señor y no me obedeces.
Me llamas Rico y no me pides.
Me llamas Luz y no me ves.
Me llamas Eterno y no me buscas.
Me llamas el Camino y no me sigues.
Me llamas Bondadoso y en mí no confías.
Me llamas Vida y no me deseas.
Me llamas Noble y no me sirves.
Me llamas Sabio y no me escuchas.
Me llamas Bello y no me amas.
Me llamas Dios y no me temes.
SI TE CONDENAS, NO ME CULPES.
PRINCIPIO Y FIN DE LA GRAN CRISIS Noviembre 8, 2008
Escrito por info en : Información General , escribe un comentario[en]
START AND END OF THE GREAT CRISIS, Said a woman, knows the Bible, and large and faithful convictions of the truths contained in Scripture, that the current crisis, economic principles, has a much broader and more serious aspect in the ethical, moral, social and human relations. Argues that this crisis will last for seven years. 2015. All based on the book of Genesis chapter 41, verses 14 to 36. Where the events relate to the age of 7 fat cows and seven beautiful appearance and lean and very evil aspect. Also seven spikes and seven full and good wilted and often. The conclusion is based not on dates but the fact itself. History is cyclical and always, throughout human history, the abundance is still scarce. We would do well to turn to what the Holy Scriptures and in these times, try to help our neighbor to the extent that we can. It is typical of the "modern" looking the other way and shake off our responsibility Manida with the phrase "that is not my problem." The book of Proverbs says "Do not say to your neighbor: Go back, and tomorrow I will give you." John Wesley was a deeply Christian man and faithful servant of God and left his own proverb: "Do all the good you can, by all means you can, in all the ways you can, at all times you can, in all places you can, at all times you can, to everyone you can, whenever I can. " The greatness in the service and helping others, is not to be served but to serve. Clearly taught by the teacher from Nazareth, the Lord Jesus Christ, a revolutionary statement when he said: "I have not come to be served but to serve, and to give my life a ransom for many." What would happen if all of society to put into practice the above principles and proverbs? Germán Talón Guerra
[es]
PRINCIPIO Y FIN DE LA GRAN CRISIS
Decía una mujer, conocedora de la Biblia, y de grandes y fieles convicciones de las verdades contenidas en las Sagradas Escrituras, que la actual crisis, en principio económica, tiene un alcance mucho más amplio y grave en el aspecto ético, moral, social y de relaciones humanas.
Sostiene, que la presente crisis tendrá una duración de siete años. Hasta el 2015. Todo ello basado en el libro de Génesis capítulo 41, versículos del 14 al 36. Donde se relatan los acontecimientos de la época de 7 vacas gordas y de hermoso aspecto y siete vacas flacas y de muy mal aspecto. También de siete espigas llenas y buenas y siete marchitas y menudas.
La conclusión no está basada en fechas sino en el hecho en sí. La historia es cíclica y siempre, a lo largo de la historia de la humanidad, a la abundancia le sigue la escasez.
Haríamos bien en volvernos a lo que dicen Las Sagradas Escrituras y en estos tiempos, tratar de ayudar a nuestro prójimo en la medida que esté a nuestro alcance. Es propio de la sociedad “moderna” el mirar a otro lado y sacudirnos nuestra responsabilidad con la manida frase “ese no es mi problema”. Dice el libro de Proverbios “No digas a tu prójimo: Ve y vuelve, y mañana te lo daré”.
John Wesley era un hombre profundamente cristiano y fiel siervo de Dios y nos dejó su propio proverbio: “Haz todo lo bueno que puedas, con todos los medios que puedas, en todas las maneras que puedas, en todos los tiempos que puedas, en todos los lugares que puedas, en todos los tiempos que puedas, a todas las personas que puedas, cada vez que puedas”.
La grandeza en el servicio y ayuda al prójimo, no está en ser servido sino en el servir. Claramente enseñado por el maestro de Nazaret, el Señor Jesucristo, cuando en una revolucionaria declaración dijo: “Yo no he venido para ser servido, sino para servir, y para dar mi vida en rescate de muchos”.
¿Qué ocurriría si todos los estamentos de la sociedad pusieran en práctica los proverbios y principios anteriormente citados?
Germán Talón Guerra
Mi corazón, hogar de Cristo. Noviembre 2, 2008
Escrito por info en : Información General , escribe un comentarioMI CORAZON HOGAR DE CRISTO
Una noche invité a Cristo para que entrara en mi corazón, diciéndole: “Señor, quiero que este corazón sea tuyo y que vivas permanente y cómodamente aquí. Todo lo que tengo te pertenece; déjame mostrarte la casa.”
a) Primero fue mi estudio, con su biblioteca. Este cuarto de mi mente es más bien pequeño, pero es importante. En cierta forma, allí están todos los controles de la casa. Cristo entró conmigo y comenzó a mirar mis libros, revistas y cuadros. Y mientras él miraba. Yo empecé a sentirme incómodo. Era extraño, porque nunca me había ocurrido, pero entonces me avergoncé bastante. Algunos libros no eran para que los miraran esos ojos puros. En la mesa, había un montón de basura que no debería leer ningún cristiano. Y los cuadros eran realmente una vergüenza.
Me volví al Señor y le dije; “Maestro, sé que aquí hay que hacer cambios a fondo. Te ruego que me ayudes a hacerlo.” Me lo prometió y me dijo: “Toma primero todo lo que lees y que no sea puro no veraz y sácalo del cuarto. Llena los estantes vacíos con las Escrituras. Te será más difícil controlar los cuadros, porque los tienes en la imaginación, pero esto te será de ayuda.” Me dio un retrato de sí mismo, de tamaño natural. “Cuelga esto bien en el centro, en medio de tu mente”, dijo. Lo hice y he descubierto que, cuando concentro mi atención en él mismo, su pureza hace que retrocedan mis pensamientos impuros.
b) Del estudio pasamos al comedor, el cuarto de mis apetitos y deseos, donde usualmente pasaba bastante tiempo. El Señor se sentó en una mesa a mi lado y me preguntó: “¿Qué hay para comer?” Le contesté que teníamos mis platos favoritos: huesos, desperdicios, puerros, y cebollas venidos directamente de Egipto. Puse la comida delante de él y no dijo nada, pero observé que no lo comía, hasta que, después de un rato, comentó: “Yo tengo una comida que comer, que tu no sabes… Si deseas comida realmente satisfactoria, busca la voluntad del Padre y no tu propio placer. Trata de agradarme y esa comida te satisfará.” Allí frente a la mesa, me dio un bocado de la alegría de hacer la voluntad de Dios. No hay nada como eso en el mundo entero. ¡Qué sabor exquisito! ¡Qué vitalidad! ¡Cuán nutritivo!
c) De allí fuimos a la sala, que tenía un ambiente cómodo y acogedor. El Señor me dijo: “Esta es una habitación realmente encantadora. Vengamos con frecuencia. Es tranquila y silenciosa, buena para tener comunión.” Como creyente que había nacido poco antes, me entusiasmé. Entró a la sala y tomó un libro de la Biblia, que empezamos a leer juntos. Mi corazón ardía mientras revelaba el amor y la gracia que tenía para mí. Eran horas maravillosas. Pero poco a poco, nuestros encuentros se hacían más breves. No sé por qué, pero empecé a sentirme muy ocupado como para pasar unas horas con él. Al fin, las entrevistas no solo se acortaron sino que pasaba días enteros sin ellas.
Una mañana, cuando bajaba apurado las escaleras, vi abierta la puerta de la sala. Vi ardiendo el fuego de la chimenea y al Maestro sentado. De repente, pensé: “Es mi huésped. Yo lo invité a entrar y no lo estoy atendiendo como debo.” Con mucha vergüenza, le dije: “Maestro, perdóname. ¿Has estado aquí todas las mañanas?” “Si”, me respondió, “yo te dije que estaría contigo todas las mañanas para encontrarme contigo. Recuerda que te amo. Me costó mucho redimirte y aunque no desees disponer de un poco de tiempo para tener comunión, hazlo por mí, aunque también sea para tu bien.”
d) Casi enseguida me preguntó si tenía un taller en casa. En el subsuelo de mi corazón, había un banco de carpintero y algunas herramientas, pero las utilizaba poco. Lo llevé allí. Miró y dijo:”Está bien instalado. ¿Qué estás produciendo?” Miró unos juguetes amontonados sobre el banco y volvió a preguntar: “¿Todo lo que produces para el reino de Dios son estos juguetitos?” Bien, Señor” le respondí; “sé que no es mucho, y quiero hacer más, pero después de todo, parece que no tengo fuerza ni capacidad para más”. “¿Quieres trabajar mejor?”, preguntó. Sé que eres poco diestro, pero el Espíritu Santo es el Maestro Artesano y si él controla tus manos y tu corazón, obrará por medio de ti.” Se puso detrás de mí, colocó sus manos debajo de las mías y, tomando las herramientas, comenzó a trabajar. Cuanto más yo reposaba, Más pudo hacer él con mi vida.
e) Después preguntó si tenía alguna habitación para distraerme. Estaba deseando que no me lo preguntara. Pero una noche, cuando salía para encontrarme con algunos amigos, me detuvo con una mirada. “Si sales esta noche quiero acompañarte”, dijo.
Algo turbado, atiné a decirle: “No creo, Señor, que realmente desees salir ahora. Vamos mañana a la reunión de oración. Pero hoy tengo otro compromiso.” “Lo lamento. Creí que cuando entré en tu casa, íbamos a compartir todo, a ser socios: estoy listo a acompañarte.” “Bueno, dije entre dientes; podemos ir a alguna parte mañana”. Pasé varias horas de tortura. ¿Qué clase de amigo era yo al dejarlo deliberadamente para ir a un lugar que sabía que le desagradaba?
Cuando regresé, vi que su luz seguía encendida. Subí para hablar con él. “Señor, he aprendido la lección. No puedo estar alegre sin tu compañía.”Y entonces fuimos al cuarto de diversiones y él lo transformó. Trajo nuevos amigos, y la música y la risa volvieron a oírse en casa.
f) Un día me esperaba en la puerta. “Hay un olor extraño en la casa”, dijo. “Olor a algo muerto y me parece que es del armario de arriba”. Enseguida me di cuenta de qué se trataba. Efectivamente, arriba había un armario con llave. Y adentro yo había guardado algunas cositas, que no deseaba que él viese. Sabía que eran cosas muertas, pero las quería y tenía que admitir que aún estaban allí.
Subimos y me indicó que la abriese. Entonces yo me enojé. Le había entregado la biblioteca, la sala, el comedor, el taller, el cuarto de diversiones, y ahora me estaba preguntando acerca de un pequeño armario. Parecía comprender que me había enojado, y me dijo: “Si crees que voy a quedarme donde hay un olor tan fuerte, te equivocas. Me voy afuera.” Y comenzó a bajar las escaleras. Vencido, le dije: “Te daré las llaves, pero tendrás que abrir el armario y limpiarlo. Yo no tengo fuerzas.” Le pasé la llave y él abrió y lo dejó no sólo limpio, sino pintado. Y entonces me vino al pensamiento. “Señor, ¿es posible que tomes a tu cargo la dirección de toda la casa y obres en ella como hiciste con el armario? ¿Tomarás la responsabilidad “de hacer que mi vida sea lo que debe ser”? Se le iluminó el rostro. “Es justamente lo que deseo. No podrías ser nunca un cristiano victorioso con tu propia fuerza. Déjame que obre en ti y por ti. Pero no soy más que un invitado. No tengo autoridad aquí”. Caí de rodillas y le dije: “Señor, es verdad, tú has sido el invitado y yo el dueño de la casa. Desde hoy seré el criado y tú el Señor.” Corrí a la caja fuerte, tomé el título de propiedad y lo traspasé a su nombre. “Aquí tienes todo lo que soy y tengo” le dije. “Dirige tú la casa. Yo me quedaré contigo como siervo y amigo”:
¡Cuantas cosas han cambiado y en qué medida, desde que Jesucristo ha hecho de mi corazón su hogar!